El impacto retumba en la tienda, y las botellas sobre el mostrador tiemblan peligrosamente. Mi cuerpo se tensa de inmediato, la sangre se me hiela.
Ricardo se tambalea unos pasos hacia atrás con el ceño fruncido y los labios apretados pero sus ojos siguen brillando con ese fuego amenazante que me hiela la sangre. Debo parar esto, Muévete Isabel.
No se queda atrás y devuelve el golpe con la misma fuerza, Jareth lo recibe y empiezan una masacre de golpes precisos y letales.
Pero aunque intento m