Olivia y yo salimos de la tienda con pasos apresurados, las sirenas de la policía estaban cada vez mas cerca. Mi corazón seguia latiendo con rabia y miedo y una opresión en el pecho insoportable.
No confiaba en ninguno de los dos. Por un lado estaba Ricardo, ese maldito quiere que regrese con el a toda costa. Usará cualquier excusa para manipularme. Pero es menos posible que me delate porque de hacerlo estaría perdiendo su única oportunidad para seguir teniendome bajo su control.
Por el otro J