―Lo siento, tormenta. ―Abrió los ojos. ―No sé quién pudo hacerlo, pero ya mis hombres están investigando y una vez dé con los responsables prometo hacerlos pagar. ―Ana miró el suelo, ella no quería mostrarle las lágrimas. ―Lo vamos a resolver, no te preocupes por nada, ¿De acuerdo? Esta misma semana estarás abriendo tu restaurante y…
―¿Por qué me hacen esto? ―Alzó la mirada y Kalen sintió una impotencia única al ver las lágrimas rodando sus mejillas. ―Con Osi lo comprendía, era una plebeya con