―¿Cómo hacemos? ―Stormi lo miró. ―Ya no quieren comprarnos más chuches. ―Hizo un puchero e Izan se sintió mal, él deseaba complacerla en todo, verla triste lo enojaba mucho.
―Por favor, no llores. ―Le limpió las lágrimas. ―¿Realmente deseas ese algodón de azúcar, verdad? ―La niña con ojitos llenos de lágrimas asintió.
―Mami no deja que mi papi me lo compre. ―Sollozó. ―No quiero que peleen así que no insistí más. ―Miró a su alrededor. ―Pero tengo un plan, ¿Me ayudas? ―Izan sin cuestionarla ace