―Hija mía. ―Alejandro quien es conocido por ser un hombre frío e inexpresivo petrificó a más de uno al dirigirse a Osiris de manera tan cariñosa y con esa sonrisa en sus labios. ―Gracias por invitarnos a su primera cena oficial como los príncipes de Mónaco. ―Osiris sonrió con hipocresía, ¿Cómo pueden actuar como si nada?
―Digamos que necesitaba tenerlos aquí. ―Sofía inmediatamente abrazó y besó la mejilla de su hija. Escuchar eso la emocionó.
―Estás hermosa, cielo. ―La miró con ojos brillante