Stormi estaba que no cabía de la emoción, ella corría de un lado al otro y como nunca hablaba con sus compañeros y demás invitados, pero su alegría duró poco al chocar con las niñas de su misma clase social.
―Hey, ¿Qué sucede, valiente? ―Kalen tomó a su hija en brazos. ―¿Por qué esa cara larga? ―Stormi suspiró.
―Esas niñas son unas sosas. ―Señaló a las hijas de los demás nobles. ―Son tontas e ignorantes y me caen mal. ―Kalen alzó las cejas.
―Pero, cielo, sabes que debes llevarte bien con