Esa voz por alguna razón le erizó la piel y más porque cortaron sin más la llamada. Al ver a su lado, Kalen le sonrió y ella sintió un pánico inconfundible, esa voz, las palabras que le dijo y que fuera de un número privado alteraron por completo su ser.
―¿Estás bien? ¿Quién era? ―Osi alzó las cejas. ―An, te ves pálida y me estás preocupando. ―Ana deseaba hablar, pero su garganta pareció secarse por completo y pegarse en el proceso.
―Vamos, puedes carcajear sin que me enoje. ―Kalen y Aiden se