Tu mirada me odia, pero tus ojos me buscan
La fachada de cristal del bufete Rusbel & Asociados reflejaba el cielo gris de la mañana. Eirin descendía del auto con pasos firmes, envuelta en un abrigo blanco de corte recto que cubría su conjunto color perla. El pantalón de pinzas acariciaba sus tobillos y la blusa, cerrada hasta el cuello con un lazo sutil, hablaba de una elegancia medida. En su rostro, ni rastro del temblor que la sacudió horas antes. La pelea con Orestes ardía en su memoria como brasas bajo la piel, pero su decisión era f