La noche caía sobre el callejón como una cortina espesa. Silenciosa. Falsa. Ethan estaba ahí, apoyado contra una pared de concreto, cubierto por una sombra que lo hacía invisible al ojo inexperto. Llevaba ropa oscura, un gorro bajo hasta las cejas, y un pequeño auricular insertado en la oreja izquierda. Parecía solo. Pero no lo estaba.
En su bolsillo, el celular vibró una vez. Luego dos. La confirmación había llegado.
—Están en movimiento —dijo una voz femenina en su oído. Era Lara, su aliada d