Continuación:
Cuando uno de los hombres de confianza lo miró a los ojos, Orestes lo fulminó con la mirada. No había lugar para dudas.
—Si no la traen, iré yo mismo. ¡Y si tengo que destruir a Ethan para conseguirla, lo haré!
Sin embargo, cuando uno de sus hombres le dijo que sospechaba que había una barrera de seguridad más allá de lo que ellos pensaban, algo cambió en Orestes. La confusión se vio reflejada en su rostro. El obstáculo que había subestimado, que había pasado por alto, era ahora e