Esa mañana, como todas desde que comenzó a trabajar en Rusbel & Asociados, Eirin llegó con el paso firme pero el ánimo a la defensiva. Había aprendido a vestir su seguridad como si fuera una armadura, pero por dentro, todo era un campo minado de emociones que no sabía cómo gestionar. El encuentro del día anterior con Ethan la había dejado más alterada de lo que quería admitir. No se habían dicho más de lo necesario, en realidad, casi nada, nada de lo que no fueran conscientes. pero la tensión e