Capítulo 98. Secretos de pasillo.
Rodrigo la miró fijamente por un instante, y esa fachada de seguridad que siempre llevaba puesta se desmoronó por completo.
Sus hombros cayeron una fracción de milímetro.
Aunque en el fondo se negaba a aceptar su derrota tan fácilmente, el rechazo de Emma era un golpe directo a su enorme ego.
—En el fondo, siempre supe que volverías con él. Su dinero te encandiló —admitió en voz baja, arrastrando las palabras con un tono cargado de amargura y de un resentimiento que ya no podía ocultar.
Emma en