Capítulo 103. No acepto un no.
Poco tiempo después, Nicolás ya se encontraba la corporación Altamirano.
Frente a su escritorio estaba sentado Marcelo, su exasistente personal, quien, gracias a su astucia y lealtad, había escalado hasta convertirse en el vicepresidente de la empresa.
Marcelo no solo era un hombre sumamente inteligente y astuto, sino que era el único en el Nicolás confiaba a ciegas.
—Marcelo, necesito que averigüemos exactamente en qué pasos anda mi tío Gerardo con Desiree Lorenzo —ordenó Nicolás, con un gesto