Capítulo 104. Te necesité todo el día.
Al caer la noche, el ambiente dentro de la enorme villa en las colinas era un refugio seguro, a años luz de las intrigas que se tejían afuera.
Emma estaba de pie, descalza frente al enorme espejo de cuerpo entero de su habitación.
Se había dado un baño cálido y relajante hacía unos minutos en un intento por lavar el estrés del día, y ahora se preparaba para dormir.
La delicada seda de su pijama se adhería a su piel, rozando sus pezones y sus curvas con tal suavidad que cada respiración profunda