Capítulo 71. Falsa sumisión.
Leah se hacía la tonta a la perfección, pero de tonta no tenía ni un solo pelo. Sabía exactamente cómo jugar sus cartas y cuándo mover sus fichas.
Últimamente, Gerardo siempre llegaba a su penthouse con el ceño fruncido, destilando estrés y quejándose amargamente de que su matrimonio con Sandra ya no daba para más.
Leah, lejos de aburrirse con las quejas del hombre, no perdió tiempo.
Vio la rendija perfecta para meterse y pedir lo que tanto anhelaba, sin imaginar que ese movimiento sería para G