El sol de Madrid comenzó a filtrarse por los pesados cortinajes de seda de la mansión Ferrer con una timidez que contrastaba con el estruendo mediático que sacudía las calles. No era un amanecer cualquiera. Para la ciudad, era el día en que un escándalo de proporciones épicas se había resuelto en vivo y en directo. Para la familia dentro de esos muros de piedra y linaje, era el primer día de una libertad que les había sido robada hacía cinco años.
Valeria se despertó antes de que la primera luz