CAPÍTULO 98. Un monstruo entre rejas.
Capítulo 98
Un monstruo entre rejas.
La celda olía a húmedo y a metal oxidado. La luz fluorescente del pasillo colaba su resplandor a través de la reja y pintaba la pared de Gabriel con franjas blancas y grises.
Él no podía quedarse quieto; pateaba el suelo con rabia, caminaba de un lado al otro como si el movimiento pudiera vaciar la presión que le comprimía el pecho. Cada paso rebotaba y volvía en forma de recuerdo: la curva, el ruido del vuelco, el silencio que vino después.
Ahora la memor