CAPÍTULO 227. La infiltración.
CAPÍTULO 227
La infiltración.
La lluvia comenzaba a disminuir apenas un poco cuando Gabriel y Silvio llegaron al perímetro del complejo. No era un alivio: la humedad hacía más frío el ambiente, más pesada la ropa y más difícil respirar sin que el vaho del aliento los delatara. Ambos se movían silenciosos, como si cada músculo supiera que el error más pequeño podía ser su sentencia final.
Desde la colina baja que bordeaba el laboratorio, tenían una vista parcial del infierno en pleno movimiento.