Un baño no fue suficiente para limpiar todo lo que tenía Asya en su cuerpo y eso era sabido por ella. Podía sentir el olor de llayen saliendo de ella aun cuando se había cambiado de ropa y Lena perfumado su cabello. Ahora, sentada en el borde de la cama y apenas pudiendo desayunar por los nervios esperaba la llegada del alfa a su pabellón. No sabía a qué hora iría, pero a la que fuera sino estaba presentable tendría problemas.
Pero ella… tenía sueño. Su cabeza estaba inclinada hacia adelante co