La pequeña loba que casi estaba a punto de cumplir 18 años corrió hacia su hermana y la abrazó. Asya le devolvió el abrazo sumamente preocupada. Que el alfa la hubiera mandado a buscar justo cuando ella estaba a punto de cumplir su mayoría de edad no pronosticaba nada bueno. Su cuerpo se tensó y sintió que debía proteger a su hermana, aun si tenía que enfrentarse al alfa, aunque era más fácil decirlo que hacerlo.
-Ya sabes que tu hermana está aquí mi querida reina- Asya escuchó la voz del alfa