Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche se había cerrado sobre Ashbourne como una campana de cristal negro. El aire olía a tierra húmeda y a despedida. En las habitaciones altas del ala este, Lady Eleanor Whitcombe se contempló por última vez en el espejo: el rostro sereno, los ojos ardiendo.
No llevaba joyas, solo un abrigo oscuro sobre el vestido de viaje que Clara hab&iac






