Mundo ficciónIniciar sesiónEl puerto de Dover hervía de actividad al amanecer: marineros descargaban barriles, gaviotas graznaban sobre los mástiles, y el aire olía a sal, brea y despedida.
A esa hora temprana, nadie reparó en la joven envuelta en una capa oscura que caminaba junto a un hombre alto y decidido.Eleanor mantenía la cabeza gacha, pero sus ojos no p







