Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio de la habitación se quebró con el chirrido leve de la manilla. Eleanor contuvo la respiración, mientras sentía a Gabriel tensarse en la penumbra, listo para saltar de regreso al jardín si era necesario. El aire parecía espesarse hasta hacerse irrespirable.
La puerta se abrió apenas un palmo, dejando pasar un resplandor de vela y la silueta de Lady Whitcombe.







