El dolor era una resaca violenta, pero la furia lo estimulaba, la confesión de su madre no paraba de dar vueltas en su cabeza, hasta donde era capaz de llegar su madre en su afán de sed de venganza.
Tariq observaba la línea plana del monitor cardíaco de Hassan, su padre, un hombre que siempre fue un coloso, ahora reducido a un puñado de cables y tubos. Fátima estaba detrás de él, no lo había dejado salir de la habitación, quería tenerlo retenido en contra de su voluntad y bajo amenazas.
— No me