Mundo de ficçãoIniciar sessãoTariq se incorporó y un gemido de dolor escapó de sus labios pero lo ignoró. El monitor de constantes vitales, sensible a cualquier movimiento, comenzó a pitar con frenesí.
— ¡Maldita sea! — Murmuró, su voz salió como un rasguño por la falta de agua.
La enfermera corrió a su lado.
— Señor Al-Farsi debe quedarse quieto, ¡Sus costillas! Llamaré al doctor.
Tariq







