Brielle parecía estar firme en lo que decía; supe entonces que no era una buena idea seguir insistiendo y debería darle espacio.
—¿Cuándo quieres ir a la granja? Para así ir a dejar esos árboles de mango.
—Una vez que salgan los retoños es que voy a ir, quizás dentro de dos semanas. Pero antes tengo que hacer el abono para que puedan retoñar lo más rápido posible.
—Si quieres vamos a comprar todo lo necesario; veo que también te gusta la jardinería y todo eso. Solamente quiero que pidas lo que gustas y te lo daré a manos llenas.
—Está bien, te agradezco esto —ella comenzó a socavar en la tierra—. —Sí, la jardinería me gusta bastante. Pero mi mayor pasión es la cocina, así que me dedico a esto.
—Entiendo, bueno, quiero que termines de aquí para ir a la tienda a comprar las cosas que necesitas. Quizás hagas un huerto y así de cierta manera puedas dedicarte a ambas pasiones.
La sonrisa de Brielle fue bastante sincera; ella se mostró entusiasmada con lo que le decía y luego de terminar sac