Me detuve; no tenía idea de cuál era la emergencia que había en estos momentos y rogaba que no fuera algo complicado.
—¿Qué es lo que sucede? —tomé las riendas del caballo con fuerza—. ¿Todo está bien con las niñas?
—Sí, con las niñas todo está bien —miré cómo él comenzaba a jadear y apoyaba sus manos en sus rodillas—, pero quiero que bajes en este momento porque no puedes montar a caballo si te encuentras embarazada; el bebé puede sufrir por eso.
Lancé un suspiro pesado y no dije nada; al final puse en marcha al caballo y a lo lejos escuché cómo Aleksander gritaba hasta casi quedarse sin pulmones.
Llegué al límite de mi granja; el aire ahí en serio era diferente. Sonreí al ver todo esto y me sentí contenta de estar en casa.
—Con todo lo que me ha pasado, ni siquiera me dio oportunidad de ver todo lo que Antonia hizo en vida; vamos a dar una vuelta.
Llevé al caballo en sentido contrario; a lo lejos miré los árboles frutales y me acerqué en el animal. Tomé una manzana y se la di de com