Brielle fue la primera que avanzó, miró a aquel hombre sin temor alguno y alzó su barbilla con aquel carácter que había tenido desde hace mucho tiempo y el mismo que le había ayudado a sobrevivir en un mundo lleno de depredadores.
—¿Qué se supone que haces aquí? Creo que cualquier cosa que tengamos que resolver lo haremos en los juzgados.
—He venido por mis hijas, ellas no pueden estar contigo. Así que si no me las das, voy a entrar a la casa por la fuerza y las voy a sacar.
—Aparte de ignorante