Aleksander soltó a su prima y ella retrocedió asustada al verla actuar de esa manera. Muchas de las mujeres que ahí estaban se asustaron al ver la reacción que mi esposo había tenido.
—Se los advierto, con mi esposa no se metan porque soy capaz de sacar todos sus trapos sucios. Detesto las mustias que se las dan de morales y tienen un rabo bien largo que les pisen —él las miró detenidamente—. De cada una de ustedes sé algo y probablemente a sus maridos o a la sociedad les va a interesar saber.
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