Nicola
La mesa estaba cubierta de documentos, números y firmas que se suponía que importaban.
Había hombres hablando de rutas, de mercancía, de porcentajes y de acuerdos que, en otro momento, habrían sido suficientes para mantener mi mente ocupada. Sin embargo, ese día todo sonaba lejano, como si las voces vinieran desde el fondo de un túnel.
Renzo estaba a mi derecha, serio, atento, con esa calma que siempre parecía una máscara de hierro sobre la piel.
Cuando uno miraba a Renzo Conti, nadie