Valentina
Casi todos los miembros de la organización se habían reunido en el cementerio, trajes y vestidos oscuros, rostros sin expresión alguna.
Aunque si había lágrimas. Hipócritas, pero lágrimas al fin.
Yo me mantenía a la distancia, entre las sombras de los árboles, invisible bajo la máscara de la Pantera.
Mi propio funeral.
Desde mi ángulo podía verlos a todos. A los leales, con la furia ardiendo en los ojos por venganza. A los oportunistas, escondiendo sus verdaderas intenciones detrás