Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió a la práctica del espejo no era solo la ausencia de sonido; era una entidad densa, opresiva, que parecía absorber el poco oxígeno que restaba en el cuarto de práctica. El aire aún estaba cargado con el olor metálico de la pintura y el calor residual de nuestros cuerpos. Llenado solo por el sonido de nuestras respiraciones volviendo a la normalidad —la mía, corta y errática; la







