Clara
El sonido del intercomunicador del penthouse cortó el silencio de la mañana, resonando por las paredes de mármol y cristal. Yo todavía me estaba adaptando a la nueva y extraña rutina de recuperación en aquel vasto acuario de lujo. Mis días eran una sucesión de cuidados meticulosos; Alex había transformado la sala de estar en un centro de rehabilitación particular, donde pasaba horas bajo la mirada atenta de enfermeras y fisioterapeutas. Banguela, mi enfermero más fiel, actuaba como un cen