Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sol de la tarde se filtraba a través de las mallas de sombreado del orquidiario de Santa Sofía, creando un mosaico de luz y sombra sobre los estantes repletos de brotes exóticos. Marina nos había dejado a solas hacía pocos minutos, alegando que debía consultar algo con el casero, pero yo sabía que era una táctica para darnos privacidad. O, en este caso, para dejarme a merced de mi madre.
Doña Maria manipulaba l






