Alex
El aire acondicionado del hospital parecía soplar partículas de hielo directo a mis pulmones. Embarazada. La palabra latía en mi sien como una herida abierta. Procesé la cronología en una fracción de segundo: la noche en su departamento, dos meses atrás. Su luto, mi miedo, nuestro silencio.
Me acerqué a la banca donde estaban las dos, sintiendo las piernas pesadas como el plomo. Necesitaba un ancla, una confirmación, aunque terminara de destruirme por completo.
—Usted... ¿usted lo sabía? —