Alex
La primera regla del Grupo Albuquerque era el control. Control de daños, control de mercado, control de imagen. Pero, sentado en esa banca de plástico rígido de la sala de espera, rodeado por el olor a antiséptico que parecía impregnar mis poros, comprendí que el control era una ilusión alimentada por ceros a la izquierda en una cuenta bancaria. El reloj en la pared de la recepción se movía con una lentitud sádica, y cada tictac machacaba el hecho de que, por más miles de millones que acum