Giubilei se arrodilló, y Dario se unió a él, usando su cuerpo para ocultar la actividad, el Cardenal tanteó el muro buscando algo hasta que dio con un ladrillo suelto, lo extrajo con cuidado y del agujero sacó una llave de acero de aspecto medieval, gruesa y pesada, puso el ladrillo de regreso en su lugar e insertó la llave en una pequeña ranura disimulada por el crecimiento de la hiedra.
A todas estas, Dario y Luciana lo observaban con los ojos muy abiertos en total asombro, el viejo tenía más