La “oficina improvisada de Dario” era un caos silencioso, él se había replegado en un espacio separado de la caverna que se extendía en los pasillos ramificados y antiguos de la vieja construcción bajo tierra de la propiedad, que pertenecía a su familia desde hacía siglos. Conocía el lugar porque desde niño solía visitarlo con su padre y con su hermano.
Después de la cruel revelación sobre la relación secreta entre su padre y la madre de Luciana, Darío necesitó caminar, moverse y estar a solas