(NARRA MADELINE)
La gran guerra en el Norte había terminado de forma definitiva, el Vínculo místico estaba sellado con fuego y sangre, y a partir de ese momento, nuestra nueva vida ya no se medía en términos de estrategias militares o despliegues fronterizos, sino en algo infinitamente más humano y terrenal: horas de sueño acumuladas, tomas de leche y cambios de pañales en la quietud de la noche. Habían transcurrido exactamente cinco días desde que nuestro hijo, a quien provisionalmente y de ma