La obsidiana del Sello Personal de Xavier quemaba con una intensidad casi física en la palma de mi mano, como si conservara el calor residual de su cuerpo y la vibración misma de su poder latente. Era un disco pulido a la perfección, pesado, con los bordes afilados y las garras de la manada Luna Ancestral meticulosamente talladas en su superficie azabache; el símbolo indiscutible de la autoridad final en estas tierras. Yo, la loba deshonrada que había llegado encadenada, la rehén que cargaba co