Un celular vibró sobre la mesa, rompiendo los pensamientos de Valentina y el silencio del ambiente, era Dante, de nuevo, con un último mensaje…
“Ahora empieza lo real. Confía en mí.”
Valentina no respondió. Pero tampoco apagó el teléfono. Lo dejó allí, iluminado en la oscuridad, un faro ambiguo en la noche. La guerra ya no era silenciosa. Y Londres estaba a punto de escucharla, eco tras eco, hasta que solo quedara un vencedor.
En las sombras de la ciudad, los Moretti tramaban su próximo mo