Vincenzo sobrepasa los límites...
Vincenzo sonrió levemente.
— Puedo ver que… Estás incómoda —dijo él, con una leve inclinación de cabeza. No era una pregunta.
— Estoy donde no quiero estar.
— Y aun así viniste.
— Porque sé cómo funcionan las cosas aquí.
Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Vincenzo. No llegaba a los ojos.
— Inteligente… Eso siempre me ha gustado de ti.
Valentina sintió cómo se le tensaban los hombros. El aire entre ellos se espesaba con cada segundo.
— No empiece, que este no es el momento para ello…