Valentina solo dejó de intentarlo.
No fue una decisión que tomó de golpe, ni algo que anunciara en voz alta. Simplemente, ocurrió, como cuando algo se rompe por dentro y ya no tiene sentido seguir forzándolo.
Dante la buscó varias veces durante el día, primeramente con calma pues quería hablarle, serle honesto, luego lo hizo con más insistencia.
— Valentina, tenemos que hablar... Solo escúchame.
— No, no quiero.
— No puedes seguir evitándome.
— Sí puedo hacerlo, Dante, déjame en paz.
— Solo esc