El motor del auto rugía bajo sus manos, pero Dante apenas era consciente del camino... El conducía por inercia... Las luces de la carretera se difuminaban en largas franjas amarillas y rojas que se tragaba la velocidad, pero su mente no estaba allí. No estaba en el asfalto, ni en los semáforos, ni en el viento que azotaba la ventanilla entreabierta.
Su mente estaba atrapada en un solo nombre... Valentina...
Su rostro aparecía una y otra vez como un loop cruel... Dante apretó el volante con tant