Al día siguiente... Valentina despertó antes de que sonara cualquier alarma que tenga configurada en el momento.
La habitación aún estaba envuelta en esa niebla grisácea que precede al amanecer, pero sus ojos se abrieron de golpe, como si su cuerpo hubiera decidido que ya era suficiente, pero en realidad, no había descansado realmente. Las sábanas se sentían pesadas sobre su piel, enredadas entre sus piernas como si hubieran intentado retenerla en un sueño que nunca llegó a ser profundo.
Se qu