El ramo de rosas rojas que Alejandro tenia en sus manos, seguía suspendido en el aire, era una especie de perdón que nada ni nadie pidió, mucho menos Valentina.
Alejandro lo sostenía con esa seguridad casi arrogante que Valentina recordaba demasiado bien. La misma que usaba cuando quería que el mundo se inclinara a su voluntad, como si el tiempo no hubiera pasado, como si las heridas que dejó pudieran cerrarse con un simple gesto, como fuera tan sencillo olvidar el pasado así nada mas.
— Valent