En el fondo, antes de que Alejandro saliera de esa habitacion, Matteo estaba escuchando atentamente mas no se quedó cerca del despacho de Vincenzo mucho tiempo.
No era estúpido. A su corta edad de seis años, ya había aprendido que en esa familia, la curiosidad podía ser tan peligrosa como un arma cargada. Sabía perfectamente que si Vincenzo lo encontraba escuchando donde no debía, las consecuencias serían rápidas y dolorosas. Así que se marchó.
En silencio, sin correr, sin llamar la atenció