— No voy a dejar que la lastimen otra vez. —murmuró Alejandro finalmente, con una voz baja pero firme.
Vincenzo soltó una risa baja, casi condescendiente.
— Qué curioso.
— ¿Qué cosa?
— Que ambos crean ser quienes deben salvarla... Y mas con el desastre que tu hiciste.
El ambiente se volvió incómodo otra vez, Alejandro sentía mas que ganas de callar de una vez a Vincenzo pero no podía, si no consigue su apoyo, su familia si estará en problemas.
— Valentina no necesita que la salven. —dijo. — Per