Mundo ficciónIniciar sesiónEl lunes llegó sin anunciarse, igual que un gato silencioso.
Valentina abrió los ojos y el silencio la golpeó primero. No había despertador chillando, ni notificaciones acumuladas, ni el eco distante del tráfico matutino filtrándose por las ventanas del penthouse. Solo una quietud densa, casi palpable, que le erizó la nuca.Se quedó inmóvil un momento, contemplando el techo blanco e inmaculado. Intentó convencerse de que esa inquietud que sentía era normal. Su vida, al fin y






