Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa llegada del invierno había cubierto de escarcha las laderas cercanas al faro, y el frío hacía que los días se acortaran aún más, sumiendo la región en una penumbra constante. Las ráfagas gélidas arrastraban cristales de hielo que tintineaban contra las paredes de piedra como campanas de advertencia. Sin embargo, en el corazón de la fortaleza, la temperatura era otra. Un fuego intenso ardía en la sala de entrenamiento, no solo en la chimenea que crepitaba en un rincón, sino también en el es







